miércoles, 11 de mayo de 2016

Historia de la inseminación artificial canina
La primera inseminación artificial en la perra la realizó Lázaro Spallanzani en 1780 en una perra de raza Spaniel de la que nacieron dos cachorros, un macho y una hembra. En los Estados Unidos, en 1956, Harrop obtiene el primer parto en una perra tras ser inseminada con semen recogido en Gran Bretaña. En 1969, Seager, en Estados Unidos, obtiene la primera camada nacida después de una inseminación artificial con semen congelado.

Lázaro Spallanzani (1729 - 1799)
Inseminación artificial en perros
Las técnicas de inseminación artificial se utilizan para conseguir ejemplares de determinadas razas con características específicas.
La inseminación artificial es una técnica de reproducción asistida por el hombre, que se realiza cuando, por diversas circunstancias, la unión de la pareja canina no da los resultados esperados. Cuestiones como la incompatibilidad de la pareja, o que el macho y la hembra vivan en lugares distintos, son motivos por los que se puede llevar a cabo la inseminación artificial.






La inseminación artificial está indicada en los siguientes casos

·          Por incompatibilidad genital: Cuando se trata de cruzar perros de diferente estaturas.

  • En la indiferencia sexual: Este fenómeno es frecuente en perros que provienen de una misma camada y que han vivido juntos por mucho tiempo. 
  • Por problemas: en la estructura del pene en el macho o de la vagina en el caso de la hembra. 
  • Por ausencia del reflejo sexual: Los animales precisan de ciertas características para discernir por si solos el mecanismo normal de la copula, de este modo la ausencia del reflejo sexual determina una excitación sexual inútil acompañada de incapacidad reproductiva. 

La inseminación con semen fresco 
   Esta técnica se utiliza cuando el criador tiene una pareja de reproductores que no consiguen éxito en la fecundación por causas como:
·         Incompatibilidad de caracteres.
·         Inexperiencia de uno o ambos perros (macho y hembra).
·         Porque la perra tiene las vías genitales estrechas.
·         Por molestias o dolores físicos del macho o la hembra, como por ejemplo en el pene o en la vagina.
La técnica de la inseminación con semen fresco consiste en: tras comprobar que la hembra está receptiva, el veterinario recoge el semen del macho, que se analiza con microscopio. De esta manera se comprueba el número, aspecto y movilidad de los espermatozoides Si la calidad del esperma es adecuada se introduce en la vagina de la hembra con una sonda vaginal o, si es en el útero, con una sonda uterina. 




La inseminación con semen refrigerado
Esta técnica se utiliza cuando los dos reproductores viven en lugares distintos, a distancias considerables, por ejemplo puede darse el caso de que se quiera cruzar a una perra que vive en Portugal con un macho que reside en España. Para reducir gastos de desplazamiento y alojamiento se puede optar por la inseminación con semen refrigerado.
La técnica para llevar a cabo este tipo de inseminación consiste en que un veterinario autorizado recoge el semen del macho y lo analiza, después se enfría hasta una temperatura de 4 grados centígrados y se envía en un recipiente térmico a otro veterinario, que será quien practique la inseminación, después de controlar el estado de conservación del esperma, así como la disponibilidad de la hembra.
Estas operaciones deben realizarse en un período de tiempo de 48 horas, desde la extracción del semen hasta su implantación en la hembra. Por ello requiere una buena sincronización entre las personas que forman parte del proceso, porque es importante coordinar aspectos como:
·         la disponibilidad del semental.
·         El material y formación específica de los veterinarios.
·         El seguimiento del ciclo menstrual de la perra.
·         La rapidez en el envío del esperma, en las condiciones adecuadas para su conservación.



Técnica de inseminación con semen congelado
. Tiene la ventaja de que nos permite almacenar el semen por tiempo prácticamente indefinido y, por lo tanto, tenerlo a nuestra disposición cuando deseemos, además de permitir su envío a cualquier parte del mundo.
El proceso consiste en la extracción de semen del macho, su análisis para comprobar que reúne las características necesarias para su congelación, su posterior mezcla con diluyentes especiales que van a protegerlo de los cambios de temperatura y a nutrirlo y su descenso progresivo de temperatura hasta -196 ºC, donde se va a mantener en nitrógeno líquido. El semen mezclado con los diluyentes se puede mantener almacenado dentro de los tanques de nitrógeno líquido de dos maneras. Uno de los sistemas, que ha sido copiado de su uso en el ganado, es a través de unos tubitos de plástico finos y alargados, llamados pajuelas, que contienen entre 0,25 y 0,5 mililitros de semen y diluyente. El otro sistema, más adaptado a la especie canina y que ha demos  de tubos de plástico. Tanto los viales como las pajuelas se deben de identificar con todos los datos del semental.



Tras la inseminación

Una vez que la hembra ha sido inseminada es recomendable que la perra mantenga las extremidades posteriores levantadas durante unos diez minutos, para facilitar el ascenso de los espermatozoides. Por la misma razón es conveniente que la hembra no orine tras los minutos siguientes a la inseminación "la técnica de la inseminación con semen fresco, puede producir tan buenos resultados como la monta natural, es decir alrededor de un 80% de éxito en la gestación .



Referencias